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Por qué coaches sin formación tienen tres veces más pacientes que tú, amigo psicólogx

Compañerx, nos están comiendo la tostada.

El otro día me reuní con Marina, la de psicosupervivencia. Aunque con un perfil diferente al mío, Marina y yo tenemos algo en común: somos psicoterapeutas, pero la sangre emprendedora corre por nuestras venas.

El caso es que hemos decidido colaborar, yo le voy a ayudar con el SEO de su sitio web, y ella, me va a ayudar a mí, supervisando y revisando el copy del proyecto en el que te encuentras ahora mismo.

Yo le contaba que  me parecía que iba a ser todo un reto sacar adelante esta comunidad de marketing online para psicólogos. No porque no sea buena, honestamente, creo que es la h****.

No sé si está mal que lo diga yo, pero es lo que pienso.

La dificultad que le veo es convencerte a ti, terapeuta, y a otros como tú, de lo importante y necesario que es todo esto para tu profesión.

De momento, puedes unirte a la newsletter para recibir el diccionario de marketing para psicólogos.

Ya no volverás a poner cara de póker cuando te hablen de marketing

Psicólogxs vs. Marketing

Por alguna razón que supongo vislumbraré al final de todo esto, a los psicólogxs nos cuesta horrores apostar por el marketing como una forma de dar seguridad y desarrollo a nuestra vida profesional.

Somos más dados a engrosar nuestro experiencia académica hasta la extenuación.

Ojo, que no digo que esto esté mal. Me parece que esto habla muy bien de nuestro amor por la profesión. No sé si habrá muchos profesionales que estén dispuestos a dejar tanto de sí mismos en mejorar lo que hacen: cursos de formación, supervisión de casos, leerse todos los libros de Amazon, étc.

El caso es que todo esto no llena la consulta de pacientes. No basta con ser buenos.

Tampoco con ser voluntariosos.

Y mucho menos, con abrir un blog y escribir de lo que se nos antoje sin orden ni concierto.

El caso es que no están comiendo la tostada:

gracias flansi

Esta imagen representa a la perfección la situación en la que nos encontramos los terapeutas:

Después de cuatro años de carrera, dos de máster general sanitario, algún voluntariado, otro máster de especialización y quién sabe que más, estamos preparados para comenzar a ejercer.

Nos hacemos una página web que nadie ve.

Escribimos en un blog que nadie lee.

Nos abrimos una cuenta de Instagram y hacemos posts de lo que nos parece interesante pero con los que nadie o muy poca gente interacciona.

Finalmente, nos desanimamos y buscamos trabajar para otro u otra que sí que sabe de marketing.

Puede que tu recorrido no haya sido exactamente este, incluso puede que no seas de grado, si no de licenciatura, pero estoy seguro de que algún punto, si no en varios, te has visto reflejado/a.

Hola, he estudiado 6 meses y me voy a quedar con tu trabajo

Puede ser un coach, un constelador, un sanador de almas o un cazador de unicornios, el caso es que la mayoría de ellos, se están quedando con una parte muy importante del pastel.

Y mira que hay información al respecto sobre lo inútil que suele ser todo esto.

Pero da igual, la gente sufre. Las personas tienen necesidades y ellos, están dispuestos a satisfacerlas. Otra cosa es como.

No sé si conocerás muchos, pero hoy día, ser coach es muy rentable. Vaya, es que te forras.

Haces un cursito, aprendes unas cuantas técnicas y ya con esto, consideras que eres un semi Dios capaz de poner orden y orquestar la vida de cualquier otra persona.

Y lo peor es que se lo creen. Esto lo explica el efecto Dunning-Kruger, cuánto menos sabes, más fácil te parece todo.

¿Psicodiagnóstico? ¿qué es eso?

El caso es que hay que reconocer algo: se están promocionando mejor que nosotros.

Los psicólogos (por norma general) pecamos de ser un poco protagonistas. Ponemos el foco en nosotros.

Me explico mejor:

Consideramos que con lo que sabemos, con los títulos que nos avalan y  con las ganas que tenemos de ayudar, es suficiente.

Sin embargo, no nos estamos dando cuenta de que esto no va así. De que las personas no nos eligen por lo que somos, si no por lo que necesitan.

Y el marketing es justo esto, conectar con las necesidades de las personas, haciéndoles ver que somos la solución o al menos, una posibilidad.

Otro de los problemas es que solemos equiparar esto con algo deshonesto. Como si de algún modo, estuviésemos prostituyendo la profesión.

Y en parte, es cierto.

Es decir, a mi se me ponen los pelos de punta cada vez que me meto en Instagram y veo a psicólogos haciendo Reels, bailando y señalando bocadillos con frases hechas.

Esto NO es marketing.

Marketing es comunicar. Es saber transmitir. Es sacar lo mejor que tenemos dentro, y no dar por hecho que las personas deben reconocerlo porque sí.

El marketing puede ser muy honesto, muy sincero, muy claro.

Yo todos los días mando mails a personas, siguiendo una estrategia de mail marketing. Muchas personas se borran a diario de la lista y deciden dejar de recibirlos.

No les cuadra, no les gusto. No pasa nada.

Sin embargo, muchas otras abren todos los días el mail. Incluso diría que lo esperan.

Porque he conectado con ellos.

Bien, pues esto es marketing y tienes que saber como hacerlo si quieres garantizar que vas a poder vivir de tu mayor pasión. Porque difícil, lo que se dice difícil tampoco es, pero hay que saber unas cuantas cosas.

De lo contrario, serán coaches y otros falsos psicólogos los que estarán haciendo el trabajo que deberías estar haciendo tú.

Y dicho esto, si quieres empezar a construir tu presente y futuro, puedes apuntarte a esta newsletter donde recibirás periódicamente consejos, recursos y reflexiones para promocionarte profesionalmente.

Todo pensado para psicólogos. Única y exclusivamente para psicólogos.

Además, te regalo el diccionario de marketing para que comiences a ubicarte en todo esto.

Ya no volverás a poner cara de póker cuando te hablen de marketing

¡Un abrazo!

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