Si eres psicólogo o psicóloga y te encuentras pensando «me gusta mi paciente», quiero que sepas algo importante: no estás solo, y reconocer estos sentimientos es el primer paso para manejarlos profesionalmente. Esta situación, aunque incómoda, es más común de lo que imaginas y tiene solución cuando se aborda con honestidad y responsabilidad.
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¿Por Qué Sucede Esto?
La relación terapéutica es única e intensa. Pasamos tiempo escuchando, conociendo profundamente a otra persona, compartiendo su vulnerabilidad y siendo testigos de su crecimiento. Esta intimidad emocional puede generar sentimientos que van más allá de lo profesional.
Estos sentimientos pueden aparecer por varios factores:
- La naturaleza de la terapia: Conoces aspectos muy íntimos de tu paciente que normalmente no se comparten con desconocidos
- Idealización: A veces proyectamos cualidades en nuestros pacientes que amplifican la atracción
- Necesidades personales no atendidas: Si atravesamos momentos de soledad o vulnerabilidad, somos más susceptibles
- Características del paciente: Puede haber afinidades reales en valores, intereses o personalidad
Lo Que Debes Saber: El Marco Ético
Antes que nada, es fundamental entender que actuar sobre estos sentimientos es éticamente inaceptable y profesionalmente inadmisible. Todos los códigos deontológicos de psicología prohíben las relaciones duales, especialmente las románticas o sexuales con pacientes, tanto durante el tratamiento como después de este.
¿Por qué es tan grave? Por varias razones:
Desequilibrio de poder: La relación terapéutica implica un desequilibrio inherente donde el terapeuta tiene posición de autoridad y el paciente está en situación de vulnerabilidad.
Daño potencial al paciente: Una relación personal puede causar daño psicológico significativo al paciente, comprometer su tratamiento y afectar su capacidad de confiar en futuros terapeutas.
Violación de confianza: El paciente ha depositado su confianza en ti como profesional, no como potencial pareja.
Consecuencias profesionales: Puedes enfrentar sanciones del colegio profesional, incluyendo la suspensión o revocación de tu licencia.
Qué Hacer: Pasos Concretos
1. Reconoce y Acepta Tus Sentimientos
El primer paso es la honestidad contigo mismo. Negar o reprimir estos sentimientos solo los hará más intensos. Reconócelos sin juzgarte: sentir atracción no te hace mal profesional, pero actuar sobre ella sí.
2. Busca Supervisión Inmediatamente
Esta es la acción más importante. Habla con un supervisor, mentor o colega de confianza. La supervisión no es opcional en este caso; es fundamental para:
- Procesar estos sentimientos de manera segura
- Obtener perspectiva objetiva
- Asegurar el bienestar de tu paciente
- Recibir orientación sobre los próximos pasos
3. Analiza la Contratransferencia
Reflexiona profundamente sobre qué representa este paciente para ti:
- ¿Qué necesidades emocionales mías podría estar satisfaciendo?
- ¿Hay aspectos de mi vida personal que están influyendo?
- ¿Estoy idealizando a esta persona?
- ¿Qué me dice esto sobre mí mismo?
4. Establece Límites Más Firmes
Mientras decides los pasos siguientes:
- Mantén estricta profesionalidad en todas las interacciones
- Evita compartir información personal innecesaria
- No busques contacto fuera del marco terapéutico
- Documenta adecuadamente todas las sesiones
5. Considera la Derivación
En muchos casos, la mejor opción para el paciente es derivarlo a otro profesional. Esto no es un fracaso, sino un acto de responsabilidad profesional.
¿Cómo hacer la derivación?
- Sé honesto pero profesional: puedes explicar que has identificado factores que comprometen tu objetividad sin entrar en detalles
- Prepara cuidadosamente al paciente para la transición
- Proporciona referencias a colegas competentes
- Asegúrate de que la derivación se complete exitosamente
6. Trabaja en Ti Mismo
Aprovecha esta situación para crecer profesionalmente:
- Considera terapia personal si no la tienes ya
- Reflexiona sobre tus límites y necesidades personales
- Fortalece tu autocuidado
- Revisa tus prácticas de manejo de contratransferencia
Qué NO Hacer (Nunca)
Hay acciones que debes evitar absolutamente:
❌ No actúes sobre tus sentimientos: No compartas tus sentimientos románticos con el paciente, no intentes iniciar una relación.
❌ No esperes a que termine la terapia: La prohibición ética suele extenderse años después de finalizar el tratamiento (en muchos códigos, indefinidamente).
❌ No minimices la situación: «Solo es una pequeña atracción» o «puedo manejarlo» son racionalizaciones peligrosas.
❌ No lo hables con el paciente (excepto en el contexto de derivación, y aún así, sin revelar tus sentimientos personales).
❌ No busques información personal del paciente fuera de sesión: No busques en redes sociales, no preguntes a terceros.
❌ No continúes el tratamiento sin supervisión: Si decides no derivar inmediatamente, la supervisión continua es imprescindible.
Preguntas Frecuentes
¿Es normal que me pase esto?
Sí, es más común de lo que se habla. Los estudios muestran que entre el 70-80% de los terapeutas experimentan atracción hacia algún paciente en su carrera. Lo importante no es el sentimiento, sino cómo lo manejas.
¿Significa que no soy buen psicólogo?
No necesariamente. Tener estos sentimientos no define tu competencia profesional. Cómo los manejas, sí. Un buen psicólogo reconoce la situación, busca ayuda y prioriza el bienestar del paciente.
¿Puedo tener una relación con mi paciente cuando termine la terapia?
La mayoría de códigos éticos prohíben o desaconsejan fuertemente las relaciones con expacientes, incluso años después. El desequilibrio de poder y el conocimiento íntimo adquirido en terapia no desaparecen con el tiempo.
¿Debo contarle a mi paciente lo que siento?
No. Compartir estos sentimientos pone al paciente en una posición imposible y puede ser perjudicial para su bienestar emocional y su proceso terapéutico.
¿Y si mi paciente también muestra interés?
Esto no cambia nada. De hecho, hace la situación más delicada. Puede ser transferencia (el paciente proyectando sentimientos hacia ti como figura de autoridad), y seguir adelante causaría daño igualmente. La responsabilidad ética recae totalmente en ti como profesional.
El Autocuidado del Terapeuta
Esta experiencia puede ser emocionalmente agotadora. Es fundamental que cuides de ti mismo:
- Mantén tu propia terapia: Todos los terapeutas se benefician de terapia personal, especialmente en momentos como este
- Establece límites en tu vida profesional: Revisa tu carga de casos, asegúrate de tener tiempo para desconectar
- Cultiva tu vida personal: Dedica tiempo a relaciones, hobbies y actividades fuera del trabajo
- Conecta con colegas: El apoyo de otros profesionales es invaluable
- Practica la autocompasión: No te castigues por tener sentimientos humanos
Mirando Hacia Adelante
Enfrentar esta situación con integridad, aunque difícil, te hará un mejor profesional. Aprenderás sobre tus límites, fortalecerás tu práctica ética y profundizarás tu comprensión de la dinámica terapéutica.
Recuerda: la valentía profesional no está en no tener estos sentimientos, sino en reconocerlos y actuar con responsabilidad absoluta hacia el bienestar de tu paciente. Tu disposición a buscar ayuda y hacer lo correcto, incluso cuando es incómodo, es la marca de un verdadero profesional.
Recursos y Ayuda
Si te encuentras en esta situación, no dudes en:
- Contactar a tu colegio profesional para orientación confidencial
- Buscar supervisión especializada en ética profesional
- Consultar tu código deontológico específico
- Hablar con mentores o colegas de confianza
Tu compromiso con la ética profesional y el bienestar de tus pacientes es lo que te define como psicólogo. Hacer lo correcto en situaciones difíciles es lo que sostiene la confianza que la sociedad deposita en nuestra profesión.
Este artículo tiene fines informativos y educativos. Si enfrentas esta situación, busca supervisión profesional inmediatamente. La orientación de un colega experimentado es fundamental para navegar estos dilemas éticos de manera responsable.